JUJUY: FUGAS DE HOGAR O TRATA DE PERSONAS ?

 

Jujuy: ¿Fugas del hogar o trata de personas?

Pulicado por  | Publicado el 18 mayo, 2013
Nuria Ocampo fue secuestrada en enero en las calles de San Salvador de Jujuy. Un auto frenó al lado de ella, la subieron, la pincharon inyectándole una sustancia que la dejó semidesvanecida y 12 horas después la liberaron en Libertador General San Martín, a dos horas de ruta. En ese tiempo, sus hermanas difundieron la desaparición por FB, un pariente periodista alertó a los medios y otro que trabaja en gendarmería logró rastrear su celular. Muchas personas creen que esta movilización la salvó de haber sido captada por una red de trata. Sin embargo, el fiscal interviniente acaba de desestimar su denuncia y pedir el archivo de la causa -negando para ello los informes de peritaje que él mismo pidió, además de la palabra de la víctima y sometiéndola a una situación de violencia institucional que desató la violencia simbólica de la sociedad jujeña-. Organizaciones de mujeres de la provincia alertan sobre la tendencia de las autoridades a subestimar posibles casos de trata y englobarlos como “fugas de hogar”. Nuria –que hace un mes vive en otra provincia por la presión social sobre su caso- dice: “Me arruinaron la vida. Perdí todo lo mío”.

dest1ocampoCOMUNICAR IGUALDAD- “Ese día me sentía mal, estaba yendo a la guardia del hospital. Mi novio me esperaba en la puerta. El auto se puso al lado mío, me pincharon con algo y me desvanecí. Doce horas después me dejaron en una ruta. No sé qué pasó en ese tiempo porque no estaba lúcida. Antes de eso llegué a avisarle a mi novio por celular y él avisó en mi casa.Creo que me salvó que me buscaran. Mi hermana me contó que a las dos horas de haber subido mi foto en FB ya tenía 3 mil compartidos y al día siguiente 10 mil cuenta Nuria Ocampo desde algún lugar de Santa Fé. Hace un mes dejó Jujuy agobiada por el maltrato judicial, la falta de contención del Estado y las repercusiones del caso en la sociedad. “Tengo 27 años, una hija, tengo novio. Me faltan tres materias para recibirme en Comunicación Social, juego en las divisiones inferiores de hockey y trabajo hace tres años en un boliche. Después que pasó todo esto, traté de reintegrarme a esa vida, fui a lo de un psicólogo, pero no pude. Cada prueba que hacía el fiscal sobre mi causa la ponía en los medios y decía que todo lo que yo había dicho era mentira. Y la gente empezó a criticarme, a decir que había mentido, me insultaban y mi trabajo es muy expuesto, no aguanté. No encontraba mi lugar. Una tía me ofreció venirme y acá estoy con mi nena. Desde que llegué empecé a sentirme mejor, pero ahora me enteré de la desestimación de la denuncia y eso me volvió a tirar abajo.

A comienzos de mayo, el fiscal de Investigaciones Nº 1, Jorge Zurueta -que depende del Ministerio Público Fiscal de la provincia- desestimó la denuncia presentada por Nuria Ocampo por falsa e inexistente. Algunos de sus argumentos fueron que las cámaras de seguridad que estaban en el lugar del secuestro no habían filmado el mismo, que no había manchas de sangre en la ropa de Nuria y que ella no había reconocido el lugar donde denunciaba haber sido liberada en Libertador General San Martin. Mariana Vargas –abogada de Ocampo- presentó una oposición para que la causa no sea archivada –que debe recibir en los próximos días la decisión del juez de control- en la que observa que en la causa “no se pretendió investigar un delito sino a la denunciante.Que a diferencia de otros delitos, se partió de que mi representada mentía”.

Sobre los argumentos utilizados por el fiscal para desestimar la denuncia, señala que la filmación de las cámaras de seguridad – tal como señala la Dirección de Telemática en un informe que consta en el expediente- graban en forma intermitente, con lo cual pueden no haber registrado el momento preciso del secuestro; que los informes técnicos de la Dirección Criminalística de la Policía de la Provincia de Jujuy presentes en el expediente señalan que la ropa de Ocampo estaba manchada con sangre; y que el estado de confusión debido a la droga inyectada –cuyos pinchazos fueron verificados por la Brigada de Investigaciones de Libertador General San Martin- le dificultó reconocer el lugar en que había sido liberada.

El fiscal me dijo un día que tenía que ir sola a reconocer el lugar donde me habían soltado –relata Nuria-. Yo no quería, dije que sin mi mamá no iba. Esodest2ocampo lo aceptó. Pero después salió en un medio de comunicación a decir que no reconocí el lugar. No tuvo en cuenta el estado en que yo estaba, que la madrugada que me soltaron caminé sola durante horas, medio mareada por lo que me habían inyectado¿Cómo quería que reconociera el lugar? “Las pruebas que hay hasta el momento no acreditan que el secuestro existió, pero tampoco se lo puede descartar” afirma Vargas.

¿Hay trata en Jujuy?

El secuestro de Nuria Ocampo se sumó en la provincia a desapariciones de otras personas en los últimos meses -la mayoría menores de edad y mujeres- que en algunos casos estuvieron en manos de redes de trata de personas y en otros no.

Un mes después del secuestro de Nuria, desapareció de su casa Constanza Cernuchi, de 15 años. Apareció al día siguiente por sus propios medios en casa de una familiar. La denuncia de secuestro realizada por el padre fue desestimada dos meses después por la Fiscalía de Investigación Nº 3. El 4 de abril desapareció de su casa Yamila Durán y apareció dos semanas después en Buenos Aires. Con posterioridad a esta aparición, la jueza de menores de la provincia Pilar Medina realizó una conferencia de prensa en la que afirmó que “desde que yo estoy en el Juzgado de Menores, hasta el momento, no se produjo ningún secuestro en la provincia, sólo trabajamos con búsqueda de personas o simples fugas de hogar”.

También en mayo de este año era publicada en los medios de comunicación –mucho más en los de Bolivia que de Jujuy- la noticia de dos hermanas de 13 y 18 años explotadas laboral y sexualmente en una casa de la zona de El bananal, cercana a Yuto. Las habían llevado por engaño y a la fuerza desde su barrio. Una de ellas pudo escapar y llegó hasta San Pedro de Jujuy donde denunció los abusos que soportaron durante dos meses. Por el hecho fueron detenidos cuatro hombres bolivianos y uno argentino. La otra hermana aún es buscada.

Y siguen presentes en la memoria algunos casos del año pasado. Una joven secuestrada en San Pedro de Jujuy, a plena luz del día en la puerta de Tribunales, que luego fue llevada a Salta donde la explotaron sexualmente, y de ahí a Mendoza, donde la explotación fue laboral; logró escapar y el explotador de Mendoza está detenido.

dest3ocampoEn diciembre fueron encontradas en Bolivia Gloria Mendoza y Antonella Ramos, de 17 y 15 años, que habían desaparecido de su casa en La Quiaca en septiembre. No está aclarado aún si estuvieron en manos de una red de trata de personas. Y el caso más antiguo, y el único de un varón –que a su vez es el único que las autoridades de la provincia reconocen como no resuelto- es el de Ariel Llampa, un joven de 17 años de La Quiaca a quien se vio por última vez en diciembre del 2011 en Bolivia, apenas cruzada la frontera, en los festejos del Día de la Virgen.

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