SALTA: VARIAS NIÑAS EXPLOTADAS SALIERON DE INSTITUTOS DE MENORES

SALTA

Otro golpe a las redes de trata: sobre los casos de prostitución infantil en salta

La División de Trata de personas rescató esta semana a dos nenas, de 12 y 13 años, que eran prostituidas en la localidad de Güemes. Pero ya se habían dado casos similares

 SALTA.- La División de Trata de personas rescató esta semana a dos nenas, de 12 y 13 años, que eran prostituidas en la localidad de Güemes. Pero ya se habían dado casos similares en las últimas dos semanas. 

Esta semana, dos niñas de 12 y 13 años fueron rescatadas por la División de Trata de Personas. Las nenas eran obligadas a prostituirse, una de ellas muy lejos de su lugar de origen. Pero lo grave no es sólo el caso de que se trate de menores sino que es el quinto caso que se difunde en menos de un mes sobre menores, prácticamente niñas, que ejercen la prostitución. Si bien la información oficial dice que las niñas fueron sacadas de la situación que vivían por personal policial, lo cierto es que ambas se prostituyeron varios meses a la vista de todo el mundo sin que ninguna autoridad interviniese hasta que finalmente, una de ellas logró escapar.
Es menester aclarar, para ilustrar lo grave de la situación, que las niñas se prostituían en un paradero de camiones, a la par de una de las estaciones de servicios más concurridas de esa zona, en Güemes. Nadie, pero nadie, advirtió la situación. Pese a que los datos se manejan en el más estricto de los secretos como cada vez que se trata de menores de edad, 
 accedió a datos claves de la investigación.
 
La mayor de las niñas es oriunda de Pichanal, su madre la había enviado a una institución de resguardo de menores en la Capital salteña, pero la jovencita se fugó. Ahí la historia es difusa aún, una línea de investigación señala que la chica fue secuestrada y llevada a Güemes. Pero otra de las hipótesis indica que la niña fue llevada mediante engaños a ese lugar. Lo seguro es que la niña llegó a la casa de una mujer de 30 años, que fue detenida, y una travesti, que ahora está prófuga, la introdujo en el oscuro mundo de la prostitución. La niña era explotada sexualmente dentro de un domicilio, durante el día, y cuando caía la noche era trasladada a un paradero de camiones donde era obligada a ejercer la prostitución. 

Las “regentes” se quedaban con todo el dinero que la niña obtenían vendiendo, contra su voluntad, su cuerpo a hombres adultos. Tras varios meses de sometimiento y tratos degradantes, la niña de 13 años decidió irse. Un camionero, de los que contrataban sus servicios, decidió ayudarla a huir, arrancó su vehículo, tras recorrer más de 100 kilómetros el hombre le pidió que se bajara del camión “para no tener problemas”.
 
La niña, que quería llegar a Pichanal terminó en Jujuy y tuvo que recurrir, una vez más a la venta de su cuerpo. Su cliente fue un remisero que la dejó en su localidad natal. Llegó a su casa a pie y cayó entre lágrimas en los brazos de su hermana. La niña le contó lo que había padecido y juntas fueron a presentar la denuncia ante la Policía. La nena repetía hasta el cansancio, que otra niñita estaba cautiva y sufriendo los mismos padecimientos que ella.
 
La policía inició las averiguaciones, discretamente en Güemes, hasta que pudieron dar con la mujer que tenía cautiva a la menor, fue vista en compañía de otra nena que los policía interpretaron, era la menor a la que hacía referencia la denunciante.
 
Esta semana, con la autorización judicial se hicieron presentes en Barrio Los Olivos de General Güemes, ingresando a la vivienda y procediendo a la demora de la mujer de 30 años, quien fuera vista con jovencitas de distintas edades y a quienes sometía a la explotación sexual. Además, se busca a una travesti que sería quien se habría encargado de iniciar a las niñas en la prostitución. 

Asimismo, se logró el secuestro de elementos probatorios tales como, documentación de niñas y adolescentes, prendas de vestir, celulares, y pasajes, entre otros. Cabe aclarar que las víctimas fueron asistidas de manera inmediata por el Gabinete de Asistencia a las Víctimas de Trata de Personas dependiente del ministerio de Derechos Humanos. Además, la policía intenta averiguar más datos de la nena de 12 años, que fue rescatada en Güemes, era oriunda de Corrientes, de la que aún no está claro cómo llegó a nuestra provincia. 

Otra niña prostituida 

A principios de noviembre, un sujeto de 66 años, fue descubierto por la Policía manteniendo relaciones sexuales con una nena de 12 años en el interior de un auto. Todo se inició cuando un móvil policial observó un vehículo detenido a la vera de la ruta 86, a la salida de Tartagal. En su interior se hallaba una pareja manteniendo relaciones sexuales. Al acercarse la Policía, grande fue la sorpresa que se llevaron al ver que se trataba de un hombre de 66 años que mantenía relaciones con una nena de 12 años. 

Una vez que el hombre fue aprehendido se destapó otro caso de trata, el hombre aseguró que le había pagado a la tutora de la nena para tener relaciones sexuales con ella. La pequeña fue traslada a la Capital y quedó bajo el amparo del Gabinete de Asistencia a las Víctimas de Trata de Personas dependiente del ministerio de Derechos Humanos. 

Los casos en la Capital
 
El 30 de octubre, en la capital de la provincia se descubrió otro caso que no tuvo gran trascendencia mediática. Dos chicas, de apenas 14 y 15 años, vendían sus cuerpos en la transitadísima esquina que forman la intersección de las calles Pedro Pardo y Lavalle. Una vecina denunció que la chicas se estaba prostituyendo. La mujer dio aviso porque notó que las dos jovencitas eran menores de edad.
 
Cuando llegó la policía las niñas corrieron hacia un auto que las estaba “cuidando”. El vehículo arrancó raudamente, pero fue interceptado por dos patrulleros y los dos ocupantes fueron aprehendidos y acusados por trata de personas. La chicas fueron asistidas por la secretaría de Derechos Humanos. Pero lo interesante de este caso es que hay puntos de contacto con el primer caso que se relató. Ambas chicas se habían fugado de una institución de resguardo de menores. La pregunta es cómo tres chicas se fugaron en pocos meses de una institución que supuestamente debe velar por su seguridad y terminaron en las calles, vendiendo su cuerpo; una arista de esta estructura perversa, que nadie investiga y a nadie parece importarle. 

Fuente: Semanario 

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