PRIMER JUICIO POR TRABAJO ESCLAVO: 6 AÑOS DE CONDENA

01/02/2014

Seis años por explotación laboral

Nueve acusados por explotar talleres clandestinos de costura fueron condenados ayer a penas de hasta seis años de prisión por los delitos de reducción a la servidumbre y facilitación de permanencia ilegal de extranjeros en territorio nacional. Se trata del primer juicio por la explotación laboral registrada en talleres clandestinos ubicados en los barrios porteños de Flores y Floresta, que trabajaban para importantes marcas de indumentaria.

Las penas fueron fijadas por el Tribunal Oral Federal Nº6 de Capital al cabo de un juicio oral contra los imputados por mantener mano de obra semiesclava en seis talleres de costura clandestinos ubicados dentro de la ciudad de Buenos Aires.

Los jueces María del Carmen Roqueta, José V. Martínez Sobrino y Julio Luis Panelo impusieron condenas de seis años de prisión a Juan Carlos Salazar Nina y Remedios Flores Alarcón, de nacionalidad boliviana, y de tres años a Han Ki Gone, Kim Ki Ja y Sung Ho Han, ciudadanos coreanos. También impuso dos años de prisión para Amalia Cancari Nina y Julio Parisaca Cocarico, y uno para Lucio Huaca Calisaya y Esteban Lucana Choque, en tanto fueron absueltos Martín Fernández Llanos y Andrea Mariana Beatriz Reparaz Fiori.

En la causa se investigaron los delitos previstos en los artículos 140 del Código Penal que penaliza la reducción a la servidumbre y 117, agravado por los artículos 120 y 121 de la Ley 25.871 de Migraciones.

El fiscal Horacio Azzolín había pedido condenas de hasta ocho años de cárcel para los principales acusados. Azzolín explicó durante el alegato que los acusados permitieron que las víctimas residieran en el país, muchas veces en forma ilegal, porque les convenía económicamente, ya que no pagaban cargas sociales ni seguros por emplearlos. Asimismo, sostuvo que las víctimas cumplían jornadas laborales de 13 horas, comían en el taller clandestino y algunos alquilaban habitaciones en el mismo lugar, donde estaban hacinados y en condiciones higiénicas deficientes.

 

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PARA SIBILA CAMPS, MARITA VERÓN ESTARÍA MUERTA

11/04/2013

las12

VIERNES, 1 DE NOVIEMBRE DE 2013

ENTREVISTA

La trama imposible

La periodista Sibila Camps cree que a María de los Angeles Verón la mataron. Tal hipótesis la expone en su libro La red, la trama oculta del caso Marita Verón (Editorial Planeta), un texto que desanda una década de complicidades que hicieron posible el secuestro y desaparición de la joven, símbolo del caso más emblemático de la trata de personas en la Argentina.

Por Luciana Peker

¿Cuánto tiempo, dolor, certezas, pistas falsas, falta de justicia, reclamos, allanamientos avisados, excavaciones infructuosas, desesperaciones, paciencias hacen falta para encuadrar la palabra desaparición en un lugar no menos doloroso pero más certero? La periodista Sibila Camps tiene una hipótesis que no puede certificar, pero que está avalada por horas de trabajo y observación en el juicio por la desaparición, a once años del secuestro de Marita Verón en Tucumán. Ella cree que la mataron. Marita Verón es el caso más emblemático de la trata de personas en la Argentina. No es la única, pero en su nombre está la historia de muchas, de las que también mataron, de las que siguen desaparecidas, de las que hablaron en su juicio, de las que tienen miedo, de las víctimas de la trata de personas en la Argentina.Por eso, el libro de Sibila Camps, La red, la trama oculta del caso Marita Verón, no habla sólo de Marita y de un juicio con trece acusados y trece absoluciones que generó un cimbronazo político y social en la Argentina, sino de las redes que aparecen y se tejen a través de su caso.Ahora, Sibila está jubilada del trabajo de redacción, pero potencia su posibilidad de viajar por el país difundiendo talleres de capacitación o presentando su libro, amaneciendo con sus gatas en su casa de Boedo, donde la luz ilumina sus plantas y la biblioteca, lugar en el que escribe con una pasión que la enciende a los sesenta años. Pero para cubrir el juicio por Marita Verón, retrasó su jubilación. Su compromiso con un caso que para ella es emblemático de toda una trama de telarañas no le permitió dar un paso al costado. Quiso y pudo estar presente en la cobertura del diario Clarín, donde trabajó desde 1983 hasta 2013 y se retiró escribiendo sobre ese juicio fundamental.

¿Cómo decidiste cubrir el juicio por Marita Verón a punto de jubilarte?

–Porque conocía muy bien Tucumán y conocía el caso. Sabía que estaba detrás la mafia de los hermanos Rubén “Chancha”, Eduardo y Angel “Mono” Ale, porque ya la había investigado para El sheriff. Vida y leyenda del Malevo Ferreyra, que es mi libro anterior, y sabía que habían hecho lo imposible, ya en la instrucción, para despegarlos Víctor y María Jesús Rivero, que fue la pareja de la Chancha Ale. Los hermanos Ale han sido integrantes de una facción de la barra brava de San Martín de Tucumán, que se llama La Banda del Camión. Siempre se han establecido en la zona de la ciudadela. Sabía que iba a costar mucho que eso saliera en el juicio. Hay algunos jueces que van al caso individual y otros que buscan ponerlo en contexto. Pero la Justicia en Tucumán, salvo honradísimas y muy contadísimas excepciones, es bastante mala.Te salió la pasión periodística…–Sí, dije “esto no me lo pierdo”. Es un hecho histórico. Viví como una tucumana más. Voy seguido desde 1995 por diversos motivos. Me quedaba los fines de semana allá. Pero presencié las audiencias en la misma sala de audiencias y no en la de prensa por una cámara de televisión. Hay muchos detalles y percepciones que no me perdí. Me sentía viendo una película. Estuve muy atenta al lenguaje, por ejemplo. Se les escapaban cosas a las acusadas cuando pedían hablar o a los abogadas defensores.

¿Qué se les escapaba?

–Tuvieron lapsus. No sé a cuántas víctimas se aludió durante ese año y medio u ocho meses, que se sabe que María de los Angeles Verón estuvo en propiedad de esta red, después ya no sabemos qué pasó. Pero me impactó mucho que de las chicas que habían sido víctimas, algunas hicieran la denuncia y ahí murió. Una hizo la denuncia en La Rioja y ahí está, cajoneada en 2002 o 2003, once años, y otras ni siquiera hicieron denuncia. Otras contaban de chicas identificándolas con su nombre de fantasía, como La Brasileña. No sabemos cuántas víctimas hubo en alguno de los tres prostíbulos del clan de Liliana Medina y los dos hijos mellizos mayores que son Fernando “El Chenga” Gómez y Gonzalo Gómez. Las chicas hablaban de 25 o 30 por lo menos, en el prostíbulo donde estaban, pero acá no importaba nadie, importaba María de los Angeles Verón. Para las demás víctimas no existía nada. En los alegatos los defensores reconocieron otras cosas y hablaban de otros integrantes de la red que no estaban sentados en el banquillo. Sí admitían que había chicas secuestradas y explotadas. En el caso de María Jesús Rivero, acusada de darle la orden a su hermano Víctor de secuestrar a Marita, el único testimonio era el del vecino, un verdulero al que Víctor un día de mucho enojo le confiesa esto. Y su abogado defensor, Sergio Morfil, dice que fue una confidencia, no una confesión, pero no niega el contenido.

¿Qué crees que pasó con Marita Verón?

–Creo que la mataron porque hubo un par de lapsus. Ocurre después de que testimonia una chica que estuvo secuestrada desde los 15 años, por ocho años, en poder de Liliana Medina, que la tenía en la casa permanentemente como mucamita todo servicio y los fines de semana la mandaba al prostíbulo. Esta chica presencia la llegada de Marita, la compra de Marita, el pago de Marita también. Y presencia el momento en el que Liliana Medina pelea con una chica brasileña, la desmaya de un golpe, la alza y la tira desde la planta alta al patio. A esta chica la agarra del cogote, la obliga a mirar para abajo y le dice: “¿Ves? Esto te va a pasar si hablás”. Ve después que se llevan una bolsa negra en carretilla. Cuenta varias cosas muy comprometedoras de Liliana Medina. Entonces, después Liliana Medina pide hablar. Por supuesto, niega todo. Y dice: “Yo no hice con Marita Verón lo que dicen que yo hice con todo el mundo, que yo supuestamente mataba a todo el mundo”. Nunca nadie la había acusado de matar a Marita Verón. Esa es una. Otra es que uno de los abogados defensores en el alegato retoma algo que había dicho el fiscal, que dice que si no hubiera sido por un abogado que había avisado de uno de los allanamientos que permitieron que sacaran a Marita Verón y a otras chicas de un prostíbulo por la parte de atrás, Daniel Verón, el papá, en vez de ponerle su abrigo a Lorena T. se lo hubiera puesto a su hija, y hoy Marita estaría entre nosotros. Uno de los abogados defensores, sin ninguna necesidad porque ese abogado no fue identificado (siempre la cana avisaba de los allanamientos, por eso no la han encontrado), dice: “¿A usted le parece que puede haber un abogado capaz de cometer un delito, de ser cómplice de un secuestro, que si no fuere por ese abogado hoy Marita Verón estaría viva?”.

¿Esos fueron los indicios que pueden advertir sobre su presunta muerte?

–Sí, aparte se pierde su referencia. Se ha hablado sobre la posibilidad de que la hayan sacado a España, por un comentario de la chica que fue secuestrada a los 15 años. Pero después la vuelven a ver y no tiene ningún sentido que la hayan llevado para volverla a traer. No creo que la hayan sacado. De todas maneras, las conexiones entre España y Argentina existieron. Ahora para los españoles es más fácil traer chicas de Europa del Este y no tiene mucho sentido arriesgarse a llevarlas desde acá. Pero sí han encontrado chicas tucumanas.

¿En su supuesto asesinato, según tu análisis, puede haber incidido su búsqueda pública o los crímenes son moneda corriente en la trata de personas?

–No sé si la mataron por eso o por otro motivo. Ella a otra chica le recomienda: “Te conviene hacer lo que te dicen, mirá si no lo que me pasó a mí”, y le muestra una cicatriz detrás de la oreja, que presuntamente Víctor Rivero le causó con un culatazo al secuestrarla, y le muestra otra herida de cinco o seis puntos. Hay muchos comentarios de chicas muertas. Muchas probablemente formen parte del mito y otras no. Hay impunidad y violencia. La violencia es moneda corriente. Un prostíbulo es un lugar violento por definición. Eso de las caricias, el amor y el placer es un disparate. Es violento el pago de sexo. Yo he hablado con muchas mujeres en situación de prostitución y no he encontrado a ninguna que estuviera contenta. Algunas que sí, han preferido frente a las pocas opciones que tenían, mantenerse en la prostitución, otras desean salir; alguna pudo salir, por lo menos con las chicas y travestis que pude hablar. Aprendí mucho. Hay mucha droga, no solamente para los hombres que consumen sexo, sino para las propias chicas que no aguantan, se les generan adicciones para tenerlas retenidas y si no tienen una mente disociada, no aguantan la prostitución. Siempre hay una explotación: lo menos que les sacan es el 50 por ciento, después de descontarles preservativos, ropa de trabajo como les dicen a la tanga y al corpiño, medicamentos si cayeron enfermas, la comida, el alquiler. Ellas mismas definen un lugar que la tratan bien si no le pegan o no las ponen bajo la lluvia toda la noche o no les cobran multas para hacer impagable su deuda.

¿Marita estaba al tanto de que su familia la estaba buscando?

–Sí, porque una chica coincide bajo la ducha y le cuenta que la estaban buscando, y ella le dice “ya lo sé”. Pero la han tenido mucho tiempo. Las complicidades policiales, judiciales y políticas han sido muy fuertes. Ha estado cerca de un año y medio con registro de su presencia en La Rioja. Esa es una de las grandes contradicciones que tiene el fallo. Dice que los nueve riojanos formaban parte de una red de trata, pero no que estuvieron con Marita Verón. El testimonio de las víctimas les sirve para una cosa pero no para otra. Es el ABC de lo que no puede ser, no te puede servir para una cosa y no para la otra.

¿Se sabe si efectivamente tuvo otro hijo durante su cautiverio además de su hija Micaela, que hoy reclama justicia para su mamá?

–Hay dos chicas que dieron testimonio de que tuvo un hijo con Fernando “El Chenga” Gómez, el hijo de Liliana Medina. Una chica la ve en la cocina y entra Marita Verón con un bebé, lo estaba meciendo. La chica tenía atadas las manos y le afloja las muñecas y le toca la cara porque la habían golpeado, y Marita le dice “yo no lo quiero pero el bebé no tiene la culpa. Mi única hija es Micaela”. Ahí hacen un juramento en el que la primera que saliera iba a avisar a los padres de la otra. Y la chica que pudo ser rescatada cumple con la promesa.

¿Qué pasó con ese bebé?

–Susana Trimarco dijo “devuélvanme a mi nieto, yo lo quiero”. Liliana Medina, que murió este año, dijo tener nueve hijos, algunos se supone que no son hijos de ella, sino hijos de crianza de las víctimas. Algunas chicas dijeron que las obligaban a abortar, pero pudo haber ocurrido que en algunos casos no llegaran a tiempo con el aborto y les quitaran a los chicos, no sabemos si hubo tráfico de chicos también o si hubo entrega. No se sabe qué paso con ese niño que tendría que tener en este momento diez años, aproximadamente.

¿Por qué creés que en el juicio no les creyeron a las víctimas de trata de personas que se animaron a hablar?

–Hubo una predisposición a absolver a Víctor y a María Jesús Rivero porque eso implicaba despegar a la Chancha Ale. Eso lo conecto con la matriz de miedo de Tucumán desde la época en que era un monocultivo y la policía brava al servicio de los ingenios. El Operativo Independencia, que es el prólogo sin solución de continuidad del terrorismo de Estado en la provincia, después una policía brava cuyo mejor exponente es el Malevo Ferreyra, que cometía todo tipo de violaciones a los derechos humanos y de torturas. Es imposible saber a cuánta gente mató el Malevo. Hubo épocas muy violentas a principios de los noventa y ya quedó el miedo. Así reinaron los Ale. El Mono Ale nunca estuvo mencionado en el tema, la Chancha Ale sí, porque era la ex pareja de María Jesús Rivero. Susana Trimarco pidió durante la instrucción que lo llamaran a declarar. Fue a declarar como testigo, no sirvió de nada. El entonces secretario de la fiscalía era compadre de la Chancha Ale, que era padrino de una hija.

¿Por qué los jueces se negaron a ir a una capacitación sobre trata?

–La organizó la Corte Suprema de Justicia de Tucumán con apoyo de la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. No fueron ni los jueces ni el personal, ni los fiscales. Nadie sabía de qué se trataba y tenían una dirección más vale patriarcal. No entendían lo que contaban las víctimas y éstas, a su vez, no entendían los que les preguntaban. Mientras que los abogados preguntaban de una manera que posibilitara intimidarlas. Y el tribunal permitió eso.

 

BUENAS PRÁCTICAS: LA COMISARIO FLORES DECLARA EN JUICIO POR TRATA

05/17/2013

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Profilácticos para el Hospital Rawson iban a parar a prostíbulos

Lo denunció una comisario en un juicio en el Tribunal Oral Federal 2. Habló de la complicidad policial con el principal imputado en la causa.

El testimonio de la comisario Claudia Flores fue claro y contundente (Ramiro Pereyra/La Voz).

El testimonio de la comisario Claudia Flores fue claro y contundente (Ramiro Pereyra/La Voz).

 
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“Lo que me llamó la atención fue la falta de higiene del lugar y la gran cantidad de cajas de preservativos de la Nación. Eran así de grandes (con las manos indicaba el importante tamaño) y cada una contenía 1.400 unidades. En todas las cajas figuraba como destinatario el Hospital Rawson, pero estaban en esa casa de Novello (Edgardo David, alias “Gordo”)”, reveló la comisario inspector Claudia Fabiana Flores, testigo principal en una causa por trata de personas que se ventila en el Tribunal Oral 
Federal 2 de la ciudad de Córdoba.

La revelación de la mujer policía sugiere la posibilidad de que algún funcionario vinculado a la salud pública desviaba los profilácticos destinados a la campaña nacional de distribución gratuita hacia proxenetas propietarios de prostíbulos.

Flores, que investigó una red de prostitución que explotaba sexualmente a humildes mujeres y niñas paraguayas, traídas bajo engaño a trabajar como prostitutas, involucró a miembros de la Policía de Córdoba por su conocimiento de esa trata de personas sin hacer nada por impedirlo.

 

La comisario fue contundente y precisa sobre la marcha de la investigación realizada en territorio argentino y paraguayo, que tiene como principal imputado al mencionado Novello (50) y a Luisa L. (38), nacida en Paraguay, quien de víctima se transformó en victimaría y llegó a obligar a su hija de 15 años a prostituirse en un lupanar que funcionaba en Santiago del Estero al 323, a metros de la Guardia de Infantería.

Incisivo. El presidente del tribunal, José María Pérez Villalobo, fue incisivo al interrogar a la testigo quien no descuidó detalles de la investigación que el 20 de septiembre de 2010 tuvo su punto culminante al rescatar a cuatro menores de edad y a nueve mayores, durante un allanamiento ordenado por la fiscal Eve Flores de la Justicia provincial.

La causa, por su magnitud, pasó a la Justicia Federal, ámbito de un juicio que, por su trascendencia, ha motivado el interés de distintas ONG presentes en la sala de audiencias.

La narración de los hechos investigados por la mujer policía aluden a un método de terror utilizado por el acusado Novello para amedrentar y “domesticar” a mujeres indefensas a las que, según la acusación y la pieza de instrucción, violaba, amenazaba de muerte y en alguna ocasión roció con querosén u otro combustibles para prenderlas fuego.

El espeluznante relato de la investigadora dejó sin palabras a los abogados defensores que, salvo una desafortunada intervención, optaron por no hacer preguntas durante las casi cinco hora de testimonio.

“¿Usted vio si la menor de 15 años estaba practicando sexo?”, llegó a preguntar un defensor cuando la testigo contaba sobre la presencia de niñas en uno de los prostíbulos allanados hace más de dos años. Esa niña, de acuerdo a la investigación, fue obligada a satisfacer a clientes del lupanar hasta romper bolsa de su embarazo.

El modus operandi de la red de prostitución no difiere demasiado con los casos que tomaron estado público en los últimos años, respecto a la “importación” de mujeres y jóvenes sumidas en la pobreza en su país de origen, muchas de ellas reclutadas bajo promesa de cuidar niños, trabajar como empleadas domésticas o trabajar en bares y otras que aceptan vender su cuerpo por necesidad.

Llamó la atención de propios y extraños la memoria de la comisario Flores al relatar la sucesión de allanamientos en la casa de calle Santiago del Estero y en las de Paraná 267, 25 de Mayo 57, Oncativo 153 y Humberto Primero 390.

Estos allanamientos llevaron al secuestro de documentación y probanzas de que importantes sumas de dinero, con depósitos de hasta 80 mil dólares en bancos paraguayos, permitieron invertir en campos y otras propiedades en el vecino país, operaciones inequívocas de lavado de dinero.

Corrupción policial. Aparentes casos de corrupción policial merecen un párrafo aparte del jugoso testimonio de la comisario Flores, sobretodo incentivada por las preguntas de Pérez Villalobo y los vocales de cámara José Fabián Asís y Carlos Lascano, respecto al secuestro del libro de guardia de la Seccional Primera y de actas de la División Protección de Personas.

Así surgió que un integrante de Protección de Personas, amante de una de las prostitutas confidentes del imputado Novello, alertaba cuando se allanaría el prostíbulo vecino de la Guardia de Infantería.

Por eso las menores no trabajaban los viernes, pero sí los sábados y domingos cuando sabían que la Policía no iba a ir.

La comisario Flores contó que sus camaradas “visitaban” prostíbulos y whisquerías y llenaban actas con el nombre de las mujeres presentes, en clara violación a las normas legales. “Los prostíbulos funcionaban las 24 horas por día, la Policía no puede entrar, si sabe que hay un prostíbulo, lo que debe hacer es denunciar y pedir la orden de allanamiento porque siempre fueron ilegales. Eso me enseñaron a mí en la Escuela de Oficiales de la Policía y también al director de Protección de Personas”.

 

En detalle

Juicio. El Tribunal Oral Federal 2 ventila un juicio por trata de personas en el que está acusado Edgardo David Novello (alias “Gordo”)”. Se investigó una red de prostitución que explotaba sexualmente a humildes mujeres y niñas paraguayas, traídas bajo engaño a trabajar como prostitutas.

 

El texto original de este artículo fue publicado el domingo 12 de mayo de 2013 en nuestra edición impresa. Ingrese a la edición digital para leerlo igual que en el papel.

ABSOLUCION DE TODOS LOS IMPUTADOS EN EL CASO DE MARITA VERÓN: UNA VERGUENZA NACIONAL

12/11/2012

Realmente en es una verguenza nacional el fallo absolutorio para TODOS los imputados en la causa por la desaparición de María de los Angeles Verón. 

 
Esto reafirma lo que hace ya tres años viene diciendo Esclavitud Cero: En Argentina los remedios judiciales no están funcionando adecuadamente en los casos de trata de personas. La impunidad es generalizada. La razones por las cuales no están funcionando son múltiples: corrupción policial, corrupción en el Poder Judicial y corrupción política sumados a fallas en la legislación, falta de recursos dentro de las fuerzas de seguridad y la justicia; unos Códigos tanto Penal como Procesal Penal que no están preparados y actualizados para combatir el crimen organizado, la discriminación hacia las víctimas de la trata; la inversión de la carga de la prueba a raíz de la cual son las víctimas las que terminan teniendo que probar que fueron engañadas, coaccionadas, violadas, torturadas. 
 
En la Argentina, en lo relativo a la trata de personas, se presenta una situación de violaciones masivas y sistemáticas de los Derechos Humanos que afecta especialmente a los sectores más vulnerables de la sociedad. Es URGENTE QUE SE MODIFIQUE LA LEY DE TRATA Y QUE LA ARGENTINA REESTRUCTURE EL PODER JUDICIAL PARA PODER LOGRAR JUSTICIA PARA LAS VÍCTIMAS DE LA TRATA DE PERSONAS, UN DELITO DE LESA HUMANIDAD QUE OFENDE LA CONCIENCIA DE LA HUMANIDAD.
 
LAS VICTIMAS DE LA TRATA DE PERSONAS NECESITAN VERDAD Y JUSTICIA YA !  EXIJAMOS LA MODIFICACIÓN DE LA LEY Y LA ADOPCIÓN DE HERRAMIENTAS EN LO PROCESAL PENAL QUE NOS PERMITAN COMBATIR EL CRIMEN ORGANIZADO EN ARGENTINA. 
 
ESCLAVITUD CERO ESTÁ DE LUTO POR ESTA SENTENCIA INJUSTA QUE MUESTRA UNA PROFUNDA DISCRIMINACIÓN HACIA LAS VÍCTIMAS.  

 

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Mercedes Assorati
Coordinadora General Programa ESCLAVITUD CERO
Fundación El Otro (http://www.elotro.org.ar)
TEL/FAX: (011) 4 775-6610 CEL: (011) 15 5 620-3649
E-mail: assoratimi@gmail.com
 
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